Seguidores

domingo, 21 de mayo de 2023

UN CABALLO EN EL CAMINO

Hay cosas que nunca pensarías que pueden ocurrir. Bueno, que nunca te van pasar a ti, quiero decir. Hoy ha sido una de esas y puedo decir que he tenido la suerte de que no me arrollara un caballo desbocado que se dirigía directamente a mi desde un campo incultivo donde había derribado a  su jinete.

Regresaba a casa con unos amigos después de hacer una ruta con la bicicleta de montaña. Habíamos parado a almorzar en un bar y ya se hacía tarde. Nos dirigimos hacia el camino de tierra que íbamos a seguir  y por el que discurrían otros paseantes andando con perros y algún que otro ciclista. Apenas llevábamos doscientos metros cuando escuchamos las voces de unos jóvenes que sujetaban a un perro y me pregunté a qué venía el vocerío ya que no parecía haber peligro de que el animal se cruzara en nuestro camino. Al girar la cabeza dirigiéndola hacia donde miraban vi la causa del susto: un caballo desbocado corría campo a través hacia el camino. El jinete llamaba al animal, pero hacía oídos sordos. Apenas había quince metros entre el animal y yo. Antes de darme cuenta llegaba al camino y sólo se me ocurrió dirigir la bicicleta hacia el margen izquierdo e intentar frenar. El caballo también giró y correteó junto a mí durante ocho o diez metros, tan cerca que podía haber podido sujetar las riendas sin problema.

Bueno, yo me detuve; el caballo también, unos metros más allá, antes de regresar al campo junto a la jinete, que corría descompuesta hacia el camino llamándole a gritos y aliviada de que no hubiera habido ningún percance.

Fueron mis amigos quienes me advirtieron de lo cerca que había estado de ser alcanzado por el caballo y que fue un milagro que no me cayera.

Lo puedo contar y seguro que otro día se reirán mis amigos con la anécdota.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

LLEGARON LA LLUVIAS

Hoy ha sido una de esas en las que he tenido que armarme de paciencia y esperar bajo un tupido chaparro a que escampara la tormenta. Llevaba...